martes 9 de febrero de 2010

1910-2010 CENTENARI DELS ANARCOSINDICALISTES

CNT, 100 años de anarcosindicalismo (1910-2010)
El día 1 de Noviembre de 1910, en el local barcelonés del Círculo de Bellas Artes, quedó constituida la CNT (Confederación Nacional del Trabajo). Esta Organización, heredera de la Regional Española de la 1ª Internacional (1870), nació del propio seno del Movimiento Obrero como la primera organización sindical autónoma en este país.
Asumiendo el lema internacionalista “la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos, o no será”, la CNT se hizo depositaria de la rebeldía popular que, como una corriente soterrada, se opone al poder a lo largo de los tiempos, para emerger triunfante en momentos concretos desde el imperio medio egipcio a la Revolución Francesa, germen de los únicos procesos históricos en que la humanidad avanzó notoriamente por la senda de la libertad, la justicia, la igualdad, la dignidad y el progreso.
Sobre el sencillo acuerdo de crear una organización obrera independiente de los poderes políticos, religiosos y económicos, como condición indispensable para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores hasta el fin de la explotación, comenzó la CNT su actividad anarcosindicalista. En pocos años aglutinó la mayoría del movimiento obrero, consiguiendo importantes conquistas sociales y económicas que constituyen ya un legado de valor incalculable para la sociedad actual.
La jornada laboral de ocho horas, la jornada semanal de treinta y seis horas, la erradicación del trabajo infantil, la igualdad de la mujer y la incorporación a los quehaceres diarios de valores como la solidaridad, el federalismo, la ecología, el feminismo, el amor libre, el antimilitarismo, el ateísmo ..., hoy tan en boga, son parte de ese legado que alcanzó su cenit en la Revolución Social de 1936, cuando la utopía -el comunismo libertario- se convirtió en modo de vida cotidiano de todos los territorios liberados
La reacción del capitalismo internacional, permitió al ejército fascista de Franco convertir ese sueño revolucionario en una pesadilla de cientos de miles de personas perseguidas, asesinadas y desaparecidas, tras la victoria golpista en 1939. Mas ni uno solo de los culpables – todos conocidos, algunos políticos en activo- de aquel régimen de terror, uno de los más criminales de la historia, resultó tan siquiera públicamente reprobado, merced al vergonzoso pacto de impunidad con el franquismo, que la izquierda nacional democrática (PSOE, PCE, UGT y CCOO) selló en sus acuerdos de rendición al capital, conocidos como “la transición española” (1977).
Pese a todo, el pueblo siguió defendiendo, muchas veces con su vida, los sencillos principios del anarcosindicalismo: independencia, autonomía, federalismo, autogestión, asamblea, solidaridad y acción directa, es decir, autoorganización para rechazar toda injerencia de partidos políticos u otras instituciones económicas, religiosas, etc. en los asuntos obreros. Huelgas, manifestaciones, represión y tortura fueron la crónica diaria de la dictadura (1939-1976), hasta que con su desaparición el movimiento obrero volvió ilusionado a reconstruir su anhelada CNT (1977). Vivimos nuevos años de incesantes conquista obreras. Las jornadas de Montjuich, o San Sebastián de los Reyes, jalonaron el poderoso renacer confederal en la década de 1970.
El avance del movimiento obrero, de nuevo autoorganizado por la CNT, mediante luchas ejemplares como la huelga de gasolineras de 1978, suscitó la reacción del capitalismo, esta vez apoyado en el estado democrático y su aparato institucional (gobiernos, partidos, jueces, burocracias sindicales, …). El éxito sindical de la CNT fue reprimido policialmente (Caso Scala, 1978) y junto a campañas de silencio y propaganda difamatoria en los medios de comunicación, generaron desastrosas consecuencias para el movimiento obrero de este país.
La debilitación de la presencia anarcosindicalista en el movimiento obrero posibilitó la pérdida de derechos adquiridos tras una larga y dura lucha sindical, por la desregulación y precarización laboral implantadas con la peor de las corrupciones que asolan el país: La Corrupción Sindical. Una corrupción oficialmente silenciada, que pervierte el sindicalismo en general a los ojos de los trabajadores, pero que es protagonizada fundamentalmente por los sindicatos institucionales- CC.OO y UGT-, cuyos "yuppies" sindicales cobran subvenciones y sumas millonarias a gobiernos y empresas como pago a su traición, por aceptar cuantas medidas se adoptan en defensa del capital y su creciente acumulación de beneficios ( EREs, Reformas Laborales, despido libre...)
A pesar de todo, miles de trabajadores y trabajadoras seguimos hoy en esa genuina organización obrera a la que llamamos CNT, manteniéndola exclusivamente con nuestros propios medios, convirtiéndola así en el único ejemplo vivo de sindicalismo de clase, capaz de enfrentarse a la opresión y el control social, la destrucción ecológica del planeta y la sobreexplotación económica, aspectos todos, inherentes al Capitalismo.
2010 tiene para nosotros una connotación especial: se cumple un siglo de existencia de la CNT. Es el centenario de un pueblo y la inestimable lucha de miles de personas, que a lo largo de estos cien años se han dotado de una herramienta ejemplar, a seguir para la clase obrera mundial, por su cultura propia, capacidad autoorganizativa, lucha radical, extensión popular y realizaciones revolucionarias en aras a construir una sociedad antiautoritaria y solidaria.
Estos ideales conforman la noble causa a la que aquí y ahora te invitamos.




CGT, 1910-2010: Cien años de Anarcosindicalismo

"Hace ahora 100 años el coraje y la rebeldía de un puñado de mujeres y hombres hizo que el mundo empezara a cambiar de base.
Conscientes de que la emancipación de los trabajador@s sólo podría realizarse por la acción directa de los mismos trabajador@s, sometidos de todas condiciones y oficios decidieron organizarse autónomamente como personas libres y asumir el destino de sus vidas en comunidad al margen de amos, gobiernos y supersticiones.
Nacía así el movimiento anarcosindicalista bajo las siglas históricas de la Confederación General de Trabajo y la Confederación Nacional del Trabajo, inspirado en los principios que dinamizaron la Primera Internacional de Trabajadores, la más democrática, humanista y revolucionaria expresión de autodeterminación política y social que han conocido los tiempos modernos.
Y la experiencia ha demostrado que esas siglas e ideales antiautoriarios han sido los que han promovido las transformaciones sociales más importantes y ambiciosas de la historia. Refutando la cultura de sumisión que predicaban las clases dirigentes, las oligarquías y la iglesia, combatiendo sobre el terreno la intolerancia de la burguesía depredadora, predicando con el ejemplo de su solidaridad y disputando palmo a palmo al totalitarismo en armas las conquistas con tanto sacrificio alcanzadas.

Adelantados a su tiempo y pioneros en la denuncia de las injusticias, fueron anarcosindicalistas quienes arrancaron de las garras del capital la jornada laboral de 8 horas y quienes con su lucha fraternal lograron tras siglos de humillaciones la equiparación social de las mujeres, llevando su ideario de revolución social plena, integral y libertaria por todo el mundo, y muy especialmente a América Latina, convertida desde entonces en el segundo hogar de ese heroico proletariado militante.
También fue la resistencia libertaria la que en un primer y crítico momento frenó en seco la embestida criminal de las tropas mercenarias nazifascistas llamadas por la dictadura franquista para someter al pueblo español y castigar su insolencia revolucionaria. Aún hoy, la revolución española de 1936-1939 asombra al mundo y es universal la valoración de aquella epopeya popular como hito histórico. Mientras aquí, en el propio escenario de la desigual contienda, el revanchismo y la desmemoria cómplice continúan escatimando el legado ético de aquellas gentes que llevaban un mundo nuevo en sus corazones.
Por eso hoy, al cumplirse el centenario de aquel fulgor que aún ilumina la fecunda senda de la libertad y la solidaridad, desahuciados ya definitivamente funestos espejismos autocráticos y estatalistas de poder que se han revelado rendidos compañeros de viaje de la dominación y la explotación, los anarcosindicalistas nos volvemos a autoconvocar para denunciar las nuevas e insospechadas amenazas que están poniendo en peligro la existencia del planeta y la convivencia en dignidad y afirmar nuestra fe en la humanidad trabajadora y en la derrota final de la barbarie capitalista y sus representantes.
Al despuntar el Siglo XXI, convencidos de que la patria de los oprimido@s es el mundo y su familia la humanidad , nosotros , hombres y mujeres, jóvenes y mayores, oriundos y foráneos, mestizos, enarbolamos la insumisión, la paz y la palabra para llamar a romper las recientes e invisibles cadenas de la servidumbre voluntaria.
Cuando todo en las alturas conspira para ahogar los gritos contra la injusticia establecida, anarcosindicalistas, sindicalistas revolucionarios, anarquistas, libertarios, anticapitalistas y antiautoritarios, como depositarios de la auténtica democracia de acción directa, afirmamos que nosotros somos el pueblo y su rebeldía infinita, y reconocemos la inmensa deuda contraída con las generaciones que nos precedieron en la lucha por la libertad, la justicia y la dignidad.
Porque el afán que guía nuestra anarquía representa la más alta expresión del orden.
Porque cuando todo el pueblo gobierna, como pretende el ideal de la verdadera democracia, nadie manda, como persigue el anarquismo.
¡¡SALUD Y LIBERTAD!!""


SOLIDARIDAD OBRERA, 2010, CENTENARIO DE LA C.N.T.


Entre finales del siglo XIX y principios del XX el ideal obrero de emancipación social impregnaba a grandes capas de la clase trabajadora, no precisamente como ocurre hoy en día. En los últimos años venimos celebrando efemérides de hechos que creemos muy importantes (hoy estamos muy lejos de poder repetirlos) con el ánimo de difundirlos entre los trabajadores y trabajadoras. Sin ir más lejos acabamos de conmemorar en nuestra revista El Solidario nº 15 de Otoño 2009, el 75 aniversario de la Revolución Asturiana y el centenario de la Semana Trágica, dos hitos en cuanto a enfrentamiento de la clase trabajadora con los tiranos (la II República y Alfonso XIII, respectivamente), sin dirigentes ni jerarquías, que puso al sistema en jaque y que éste reprimió sangrientamente utilizando al ejército contra el pueblo en ambas ocasiones. Llenaron las cárceles de todos aquellos que les importunaban, sobre todo militantes obreros, y en el caso de la Semana Trágica urdieron un montaje chapucero para asesinar “legalmente” a Ferrer y Guardia y de paso cerrar definitivamente la Escuela Moderna, para mayor regocijo de la Iglesia, que al igual que sucede en la actualidad, dominaba la enseñanza para adoctrinar convenientemente a las nuevas generaciones.

A pesar de toda aquella persecución y represión, Solidaridad Obrera (un sindicato creado por socialistas y anarquistas en 1907 en Barcelona y ya por entonces con implantación en Cataluña) convocó su tercer congreso, llamando a participar en el mismo a todas las organizaciones locales del resto de España. En ese congreso es donde se decide levantar una nueva organización de ámbito estatal para "apresurar la emancipación económica de la clase trabajadora a través de la expropiación revolucionaria de la burguesía...". Así nace la Confederación Nacional del Trabajo, la anarcosindical que aglutinará a la parte más combativa y revolucionaria del movimiento obrero y realizará las mayores gestas de la lucha obrera hasta 1939: Huelga de 1911, clandestinidad, Huelga revolucionaria de 1917 junto a UGT; La Canadiense en el 1919, consiguiendo las 8 horas; huelga contra la guerra de Marruecos en 1923, clandestinidad, huelga de inquilinos en 1930; ocupación de la Duro Felguera en 1931; levantamientos insurreccionales de 1932 y 33 (Casas Viejas), huelga de Zaragoza de 1934, Revolución de Asturias (UHP) en 1934; huelga de la construcción de Madrid de 1936; colectivizaciones de industria, servicios y agrarias… Tuvo que ser a base de muerte, terror y sangre como los fascistas, militares e Iglesia, encabezados por el Criminalísimo Franco (el mayor asesino de obreros de la historia) acabasen con esa trayectoria.
Este centenario es reivindicado tanto por la actual CNT, como por la CGT (que en su manifiesto “100 años de anarcosindicalismo” se declara abiertamente anarquista). Ambas organizaciones preparan, cada una por su lado y no sin cierta polémica (de anarcosindicalismo llevamos 140 años y no 100, entonces cabe preguntar ¿qué conmemora la CGT?), conciertos, conferencias, charlas, debates y exposiciones con motivo de esta celebración. A nuestro juicio un derroche económico innecesario para mero autobombo y para seguir sembrando cizaña entre ambas organizaciones.
En Solidaridad Obrera, con motivo de este centenario, hemos regalado a nuestros afiliados la trilogía de Jose Peirats “La C.N.T. en la revolución española” (2ªEd. 1988), una gran obra que da cuenta de lo realizado por nuestros compañeros y compañeras en esa primera parte del siglo XX. Nos gustaría que el centenario fuese un motivo de encuentro entre las diversas organizaciones anarcosindicales y los trabajadores en general, que sirviese para difundir los postulados, las luchas realizadas y para relanzar en la actualidad la autoorganización obrera al margen de los sindicatos institucionalizados. En este sentido impulsaremos propuestas unitarias y difundiremos su resultado. Si bien hemos de decir que partimos de una situación poco propicia para que las propuestas unitarias prosperen, ya que cada organización busca más la reafirmación en sus propios postulados diferenciadores que el camino hacia la unificación anarcosindicalista, tan necesaria para que la clase trabajadora pueda plantar cara a los feroces ataques que estamos padeciendo.

martes 19 de enero de 2010

FEBRER AL ATENEU LLIBERTARI ALOMÁ DE TARRAGONA


- Divendres 5 de febrer a les 19h. Cicle Guerra Civil: "Reportaje del Movimiento Revolucionario en Barcelona" i "Barcelona trabaja para el Frente" Dir. Mateo santos (1936). Ateneu Llibertari Alomà, C/Misser Sitges, nº9, 43003, Tarragona.

- Dimarts 9 de febrer a les 20h. Cicle Dones i Altres cultures: "Osama" Dir. Siddiq Barmak (2003).

- Divendres 12 de febrer a les 19h. Cicle Guerra Civil: "Sierra de Teruel" Dir. André Malraux (1938-1945). Ateneu Llibertari Alomà, C/Misser Sitges, nº9, 43003, Tarragona.

- Divendres 19 de febrer a les 19h. Cicle Guerra Civil: "Vida en sombras" Dir. Llorenç Llobet (1948). Ateneu Llibertari Alomà, C/Misser Sitges, nº9, 43003, Tarragona.

- Divendres 26 de febrer a les 19h. Cicle GUerra Civil: "¡Ni Peones, Ni Patrones!" Dir. Hanneke Willemse (1986). Ateneu Llibertari Alomà, C/Misser Sitges, nº9, 43003, Tarragona.

jueves 14 de enero de 2010

CIPRIANO MERA


En esos tiempos remotos en los que las azarosas aventuras bolivianas del Che agitaban el imaginario rebelde de toda una generación – la mía –, tuve la suerte de conocer y frecuentrar, entre otros, a un militante a contra época, Cipriano Mera. La suerte, digo bien, ya que este encuentro me disuadió ciertamente – y para siempre – de confundir la técnica guevarista del “contra-Estado” con cualquier movimiento de autoemancipación. De resultas, nunca ningún póster del Che adornó las paredes de mi habitación de adolescente, lo cual, por aquel entonces, resultaba ser original.Esta entrada en materia podría llevar a confusión. Que quedé claro, pues, que Cipriano Mera no tenía, en verdad, nada en contra del Che, ni en contra de su guerrilla, pero vivía en otro espacio-tiempo, en el de una España libertaria exiliada y destrozada, pero orgullosa de haber tentado el asalto al viejo mundo, en alguna treintena anterior, y de haber visto temblar sus bases.

Yo formaba parte de esta España del gran sueño libertario, a mi pesar, de nacimiento, por accidente. Ella había impregnado mi infancia de sus cantos y discursos, repetidos hasta la saciedad. Había hecho que en mis oídos sonaran los nombres de algunos héroes conocidos, como Facerías o Sabaté. Había poblado mi universo mental de relatos – verídicos o legendarios – de la toma de Atarazanas, de las colectividades de Aragón y de la defensa de Madrid. A la edad en la que me despertaba a la cuestión social fue cuando decidí ser de esta España vencida y olvidada y, esta vez, de serlo por elección consciente. Cuando conocí a Mera, el viejo luchador iba a celebrar sus setenta años. Yo tenía diecisiete. Dicho de otro modo, nuestra relación fue, de entrada, maravillosamente desigual.
El hombre era riguroso en el trabajo y exigente consigo mismo. Desde su punto de vista, la anarquía tenía que ver con la autoconstrucción de una ética de vida que,una vez se adquiría, no admitía ningún tipo de derogación. De ahí esta predisposición particular a la rectitud moral, esa misma rectitud que algunos modernos propagandistas de un neo-anarquismo pre o postsetentero confundían, por pereza, con un moralismo pasado de moda. Cipriano creía, de hecho, en la fidelidad, en la ejemplaridad y en el rigor, virtudes que se podían efectivamente calificar como pertenecientes a otra época. Para mí, esa rectitud inquebrantable era precisamente lo que le daba a Ciprinio ese encanto infinito.

Confederal – es decir, hombre de la Confederación (en mayúscula) –, Cipriano lo era en cuerpo y alma, hasta la médula, en lo más profundo de su ser. Para entender al personaje es necesario, en primer lugar, discernir este rasgo, evitando, si es posible, sonreír. Entre la militancia, no era el único, entonces, en haberse identificado, Cipriano, con la CNT hasta considerarla lo fundamental de su existencia, a la vez su familia y su hogar. Asimismo, era una de las principales características de esta generación de militantes a la que él pertenecía. Los proletarios que la formaron habían empezado a existir, como tales, en las luchas de los años 1920, las cuales, entre huelgas y sabotajes, mítines y manifestaciones en la calle, les habían conferido la certeza – y el orgullo – de pertenecer a una clase peligrosa para el capital. A aquella CNT, la de Salvador Seguí, Cipriano se unió como consecuencia de la huelga revolucionaria de agosto de 1917. Como sindicalista, para empezar. Desde entonces, vivió, día a día y en sus carnes, los avances y los retrocesos de las luchas, asumiendo asimismo sus contradicciones y convencido de antemano de que no siempre se elegían los medios del combate. Así, cuando llegó, en el 36, la hora del gran enfrentamiento, la militarización de las milicias encontró en él un partidario declarado, y no es que hubiera dejado de un día para otro de aborrecer el ejército y los entorchados, sino que lo hizo por pragmatismo o realismo, de la misma manera que la dirección de la CNT-FAI mermó sus principios al adscribirse a las tesis del antifascismo institucional. Las actuaciones armadas de Cipriano fueron legendarias y sus capacidades estratégicas reconocidas, incluso por sus adversarios. Los estalinistas creyeron poder recuperarlo, antes de convertirlo para largo tiempo en su enemigo público número uno. Es cierto que, durante los últimos días de un conflicto agotador, él se había atrevido a oponerse militarmente a sus demagógicas pretensiones y a reducir sus fuerzas a prácticamente nada. Los acontecimientos madrileños de marzo de 1939, que fueron la revancha tardía del barcelonés mayo de 1937, tuvieron, sin embargo, otro sabor : la guerra se había perdido. Irremediablemente y para siempre. Desde entonces, Cipriano se aferró al torbellino de la Historia con la firme voluntad de no ceder : la huida, los campos de África del norte (los peores), la evasión, la detención por la policía de Vichy, la entrega a Franco, el consejo de guerra y la condena a muerte. Tres años de un calvario sin fin. Tres años que le templaron un poco más el carácter. No pidió gracia. Esperó. Al igual que esa mitad de España vencida, cuyos ardientes combatientes poblaban sus cárceles y las rutas del exilio. Esperó la muerte. No vino. Pero el cauce de la Historia puede cambiar, aunque sea en apariencias. Las fuerzas del Eje perdieron la guerra y Franco tembló un instante sobre su montón de cadáveres. En cuanto a Cipriano, éste salvó su pellejo y salió de prisión en 1946. En libertad condicional definitiva.

La ilusión de que los días del régimen estaban contados, compartida igualmente por todos los sectores de la oposición antifranquista, fue consecuencia del error de análisis que la sostenía. En este fin de guerra, efectivamente, a ninguna potencia del campo de los vencedores le interesaba realmente que Franco dejase campo libre. Su obsesión por el orden ofrecía la ventaja de descartar durante mucho tiempo cualquier perspectiva de subversión. Hubo ciertamente, aquí y allá, algunas conciencias desgraciadas para derramar lágrimas de cocodrilo sobre la difunta República, pues tal era su democrático papel. Las autoridades encargadas del New World lo tuvieron en cuenta, por educación. Dieron su visto bueno a la legalización de las lastimosas instituciones de la República en el exilio y atribuyeron – vigilándolas de cerca – un marco legal a las organizaciones antifranquistas refugiadas. Como los demás, Cipriano se había sin duda imaginado otra salida y, como los demás, tuvo que conformarse con el abandono de las llamadas democracias. La causa de España era, una vez más, un asunto de españoles y, al igual que en el 36, a su pueblo se le pedía no perturbar el orden del mundo ni los movimientos de capitales. En suma, de palmarla en silencio.

En estas circunstancias, la CNT – ya dividida entre “políticos”, mayoritarios en España, y “apolíticos”, mayoritarios en el exilio – perdió la brújula. Cuando la Historia en mayúscula – la que atañe a la geopolítica internacional– no da pie a perspectiva alguna, es la historia en minúscula – la que nace del agotamiento de las esperanzas – la que toma irremediablemente el relevo. La CNT se metió entonces en una guerra sin piedad contra ella misma. A golpes de argumentos, de comunicados, de denuncias y de zancadillas. Esa guerra duró dieciséis años. En esa tormenta, Cipriano se imaginó, en un principio, que nada contaba más que derribar el régimen y, para hacerlo y como representante del comité nacional de la CNT del Interior, conspiró. Con republicanos, opositores monárquicos, y hasta con generales hostiles a Franco. Con cualquiera, en suma, convencido otra vez que la realidad de una dictadura establecida en la duración no permitía la opción de las armas. Pero él no tardó en juzgar a los pobres aliados que tenía y a comprender los límites de la lucha emprendida. En vista de los lamentables resultados obtenidos, decidió, entonces, marcharse a Francia y dedicar lo esencial de sus fuerzas a favorecer la unidad entre los dos sectores de la CNT. Delegado del comité nacional del interior, traspasó clandestinamente la frontera hispano-francesa en febrero de 1947.

Para quien llegaba entonces a Toulouse con un proyecto así, la bienvenida no era de las más cálidas. En la sede de la CNT considerada como “apolítica”, la estufa de carbón de la calle Belfort – “la escuela del terrorismo”, decía la prensa franquista –hacía entrar en calor también los rencores y el sectarismo de una mini burocracia mal pagada, pero preocupada por defender sus intereses de clan. Cipriano, cuya trayectoria militante hablaba por él, trató de convencer a sus interlocutores de las razones de su enfoque. Sin éxito. La máquina de calumnias se encargó de reducir los efectos soltando algunas pérfidas acusaciones al respecto. Desde entonces, comprendió dos cosas : por una parte, que el método no era el bueno y, por otra, que era necesario dejar pasar tiempo. Esto fue lo que hizo.Instalado desde entonces en Francia con su familia, Cipriano encontró trabajo en la construcción. En Toulouse, primero, y en París, a continuación. Las noticias que recibía de España dejaban poco lugar al entusiasmo. El país, admitido en la ONU en el 53, cumplía entonces el papel de vigía del “mundo libre” que, con la ayuda de la guerra fría, le había otorgado Estados Unidos, por medio de subsidios. De esta forma, Franco había salido hábilmente del apuro. Del pueblo, este pueblo insumiso y orgulloso que la CNT mitificaba sin lugar a dudas más de lo razonable, no quedaba progresivamente nada. El talento de las dictaduras reside, ante todo, en esa bárbara capacidad de reducir los vencidos al rango de cómplices. En un principio por miedo y luego por deseo de supervivencia. En este contexto desesperante, los libertarios de una y otra CNT desafiaban a lo imposible, cada uno a su manera, siempre vana. Los años 1950 fueron los de todos los fracasos : el de la estrategia de reconstrucción sindical, el del antifascismo político, el del repliegue ideológico y el de la lucha armada. Al final de este desastroso decenio, había llegado la hora de reaccionar o de desaparecer.

La reunificación de la CNT, en 1961, marcó el punto esencial de un largo proceso de maduración interna, del que Cipriano fue con certeza, junto con algunos otros, uno de los principales artífices. Mediante la multiplicación de los contactos en la base, el acercamiento de los puntos de vista, el combate de las reticencias, él se involucró a lo largo de los años sin regatear esfuerzo. Esta idea del reencuentro cenetista, la tenía, tal y como se ha visto, desde su llegada a Francia, más de diez años antes. Se basaba, de hecho, en la constatación de una evidencia : como las circunstancias que habían provocado la escisión de 1945 habían pasado a la historia, el hecho de querer mantenerlas artificialmente tan sólo respondía a lógicas conservadoras. Es decir, de la división tan sólo se beneficiaban aquéllos que, instalados en los mandos de una organización en vías de desaparición, defendían sus propios intereses burocráticos. Las bases de las dos CNT rivales, a las que se llegó con la argumentación unitaria, decidieron saldar sus diferencias en el congreso de Limoges. Una vez hecho esto, abrieron la vía a un nuevo periodo de esperanza, de dinamismo y de combatividad. Un periodo muy corto, por lo demás, ya que, por más que se hubiera ganado, la batalla de la unidad no frenó el declive histórico de la CNT, simplemente lo retrasó.Cuando conocí a Cipriano, habían pasado unos seis años desde el congreso de Limoges. Por ese entonces, había llegado de nuevo la hora de los ajustes de cuentas internos. A las Juventudes Libertarias les tocó primero. El Estado francés las situó fuera de la ley, al igual que las instancias dirigentes de una CNT aferrada a la defensa de “principios, tácticas y finalidades” de otra época, que a penas servían para disimular el retorno al inmovilismo que había seguido la escampada unitaria. La experiencia algo caótica de Defensa Interior (DI), organismo semiclandestino originado en el congreso de Limoges con misión de coordinar la lucha antifranquista, había servido de pretexto para el retorno de la llama. Cipriano había prestado su colaboración decidida a las actividades del “submarino” ­– así se le llamaba al “DI” entre iniciados. Afirmar que aceptaba sin rechistar todos sus objetivos u opciones sería exagerado, pero los asumía con constancia, seguro de que el intento había sido loable, seguro igualmente de que su labor había sido saboteada desde su interior por algunos de sus miembros, más ocupados en hacer que fracasara que en que prosperara. Para él, la causa era evidente : el “DI” no merecía ni exceso de elogios ni excedente de reproches. Había llevado a cabo su labor activista con los precarios medios de los que disponía y contra las trabas que se le dispusieron en su camino. Desde entonces, se había pasado página o, al menos, así lo pensaba… Sin razón.

La experiencia del “DI” provocó, efectivamente, una reacción legitimista en el seno de la organización confederal en el exilio. Una base envejecida y conformista solicitó de nuevo para ocupar cargos a aquéllos que precisamente lo habían dado todo para que la unidad nunca tuviera lugar. Con ellos, eso es cierto, los riesgos de aventura eran moderados. El único desliz – controlado – que dominaban de maravilla era de orden lingüístico y burocrático. La caza de brujas no se olvidó de nadie. Ni los partidarios de una inútil lucha armada, ni los sindicalistas a secas, ni los “faístas” de oposición, ni los adeptos de una CNT en contacto directo con su época. Todos fueron liquidados. De exclusiones en salidas voluntarias, el Secretariado Intercontinental – ¡que no es poca cosa ! – terminó por representar a una CNT limpia de cualquier impureza disidente, pero parecida a una concha vacía.Expulsado de la Confederación – siempre en mayúscula, y eso a pesar de la ofensa –, Cipriano entraba entonces en el último círculo de una existencia que se confundía con ella. El choque fue brutal, no lo dudemos. En su casa – en su modestísima vivienda de la calle Jean-Jaurès, en Boulogne-Billancourt –, era ella quien ocupaba el poco espacio del que él disponía, ella quien salía a la luz en las conversaciones mantenidas con los visitantes, ella con quien Teresa, su compañera, se las arreglaba, por ser su destino y porque amaba a su Cipri más que a nada. Estos tres – la Confederación, Cipriano y Teresa – formaban un trío perfecto, a la antigua, absolutamente a contracorriente del cotidiano revoltoso de una generación cuyas hazañas turbaban las calles de un París cercano a la insurrección.

Mayo del 68… Uno tiene la edad de su tiempo. En el mío, desadoquinabamos las calles. Aquella primavera coloreó la esperanza. Yo creía, eso seguro, que todo era posible, con esa fe del novato que desdeña los imponderables y confunde la gimnasia con la magnesia. Hacía falta tener el olfato de los ancianos para darse cuenta de que la revolución no estaba al orden del día. Una explosión no incendia la llanura, decían los expertos en dinámica social. La juventud sublevada casi no los escuchaba. Vivía su sueño. Cada uno el suyo. El nuestro estaba a la medida de nuestras debiles capacidades ; el suyo resurgía de una memoria eternamente reconquistada. Aquel París, incluso sublime de insolencia, tenía desde luego poco que ver con el “corto verano de la anarquía” del 36. No importa. Encendió el imaginario de los milicianos de lo imposible. La prueba : ahí estaban, los compañeros, ahí estaban, en cada manifestación, bien apiñados bajo los pliegues de la bandera negra, en la Sorbona ocupada, y por supuesto, en el colegio de España ­– franquista – de la Ciudad Universitaria del bulevar Jourdan cuando lo convertimos en territorio liberado. ¡ La Ciudad Universitaria, vaya símbolo, Cipriano! Y es como si lo viera de nuevo, silueta bajita y achaparrada y rostro grabado al buril, con esa sonrisa de satisfacción al ver temblar el viejo mundo y feliz de estar todavía entre sus asaltantes. La fiesta duró poco, pero fue grandiosa. Por lo demás, los compañeros estaban en lo cierto : esto no era la revolución.Al final de aquella primavera febril, nuestros caminos se separaron durante un tiempo.Yo viví un después desilusionador. Él retomó sus quehaceres : el tajo y la Confederación. Los opositores al inmovilismo burocrático se habían reagrupado en torno a un periódico, Frente libertario. Se reunían en el número 79 de la calle Saint-Denis, en ese barrio de los Halles que el modernismo y la especulación no tardarían en considerar objetivo prioritario, y en destruir, como todo lo que tocan. El local parecía un hormiguero. Varios grupos libertarios franceses lo frecuentaban y era lugar de paso y de mezcla.

De España también llegaban visitantes, muchos y jóvenes en su mayoría. Hacían las tres etapas obligatorias del recorrido parisino: la editorial Ruedo Ibérico, en la calle de Latran, donde el elegante José Martínez Guerricabeitia oficiaba; la “Boule d’or”, en Saint-Michel, donde Agustín García Calvo celebraba tertulias; y “San Denis”, donde Cipriano Mera quemaba “Gauloise” tras “Gauloise” mientras imaginaba un futuro para la CNT. Algunos de estos turistas de un nuevo género regresaban tal y como habían llegado, más o menos convencidos, más o menos comprometidos. Otros, sin embargo, quedaban profundamente marcados. Hasta puedo decir que he conocido algunos. Cipriano, quien creía en la palabra y en el ejemplo, los recibía de una manera fraternal. Ante sus preguntas, no obstante, refunfuñaba, rehusando su pequeña notoriedad. Cuando, al verse acorralado, comenzaba a relatar la defensa de Madrid o la batalla de Guadalajara, lo hacía con tal sobriedad de palabras, con tal carencia de efectos oratorios, con tal ahorro de detalles, que contrariaba la leyenda y, probablemente, decepcionaba a su público. Adrede, es mucho decir, pero seguramente por rechazo – consciente o inconsciente – a conformarse con la imagen que se esperaba de él, al personaje que se quería ver y que se le adhería a la piel. Mucha de su fuerza de convicción procedía de ahí, por lo demás, de esta distancia que había sabido instaurar entre él y el otro, entre el albañil y el general anarquista, entre la vida y el mito guerrero. No es que renegara, más bien al contrario, de lo que había sido y había hecho, sino que de ahí no extraía ninguna gloria y no aceptaba ningún beneficio, ni aunque fuera protocolario. Tan sólo le interesaba lo que los jóvenes pensaban del futuro y cómo iban a construirlo. Sinceramente.

Fue necesario insistir mucho para que aceptara escribir sus memorias. La historia se conoce. En 1973 le llegó una ventajosa oferta de Madrid. El “tardofranquismo” – que entonces no se denominaba así – empezaba, a la chita callando, a preparar su transición. Un año más tarde, la respuesta de Cipriano fue mordaz : ningún libro de Mera se iba a publicar en un país que reservaba a los libertarios el destino del ejecutado mediante garrote vil Puig Antich. Cipriano confió, entonces, su manuscrito a Ruedo Ibérico y cedió sus derechos al movimiento libertario. Se publicó en 1976, demasiado tarde para que el viejo luchador pudiera verlo. Dejó este mundo el 24 de octubre de 1975.Los funerales tuvieron lugar el 30 de octubre en el cementerio de Boulogne-Billancourt. Fue un día de una dulzura otoñal infinita. Entre los asistentes, numerosos y plurales, otra muerte – aquélla anunciada y esperada – estaba en todas las bocas : la de Franco. Para muchos, esta espera atenuaba la tristeza del momento. La vida es así, se agarra con desesperación al futuro, incluso al más incierto, incluso al más dudoso.Unas semanas más tarde, la noticia del fallecimiento del Caudillo se acogió como es debido, con embriaguez. Unos meses después, España entró en la modernidad democrática, que convenía a los intereses del Gran Mercado. Y unos años más tarde, la CNT, que se reconstruyó con rapidez, se destruyó en un abrir y cerrar de ojos. Tres años de pugilatos internos terminaron con las esperanzas más tremendas. Se baja el telón. Con el tiempo, puede decirse que Cipriano seguramente murió a tiempo. Si hubiera durado un poco más, habría tenido que admitir, turbado, que esta España ya no era la suya y que esta Confederación que tanto había amado ya no merecía ni su mayúscula.Freddy Gómez http://www.vivirdepie.net/guerras.htm

miércoles 16 de diciembre de 2009

PROJECCIÓ DEL DOCUMENTAL:

VIVIR DE PIE, LAS GUERRAS DE CIPRIANO VIVIR DE PIE, LAS GUERRAS DE CIPRIANO http://www.vivirdepie.net/index.htm

enllaç per veure trailer:http://www.vivirdepie.net/trailer.htm

"Vivir de pie: las guerra de Cipriano Mera" narra a través de documents inèdits l’odissea d’un drapaire i caçador furtiu que es va fer paleta sindicat en la UGT i es va convertir en revolucionari i home d’acció de la CNT. És la vida del paleta que va comandar el IV Cos d’Exèrcit en la Guerra Civil i va vèncer als generals italians; i del General que va reprendre l’ofici de paleta però va mantenir el seu objectiu: matar a Franco. També és la història desconeguda d’un cambrer, un sastre, un ferroviari,… que en les seves dobles vides eren El Viejo, La Leona, El Fraile,…; la vida d’aquells que van enarborar les banderes de la llibertat i van gosar somiar amb un "Món Nou".

En la realització del documental hi han col·laborat, entre altres, la Fundació Salvador Seguí (CGT), la CNT i Solidaridad Obrera.




Dijous 14 DE GENER DEL 2010
20:00H
CENTRE DE LECTURA DE REUS
Sala d'Actes del Centre de Lectura
C/ MAJOR, 15

ORGANITZA:
ACCIÓ
CULTURAL
ANARQUISTA




CGT-BAIX CAMP

miércoles 18 de noviembre de 2009

Llamamiento de los compañeros libertarios de La Habana


Saludos Viernes, 13 de Noviembre de 2009, 7:08 am
De parte de compañero/as que comienzan a reconstruir en
Cuba la andadura y esperanza libertaria, afrontando muy difíciles
retos y circunstancias, nos ha llegado esta petición de ayuda urgente para dar protección a los participantes en la manifestación del viernes
6 de noviembre de este año 2009, Compañero/as:
Pedimos a la izquierda internacional todo el apoyo posible en aras de
proteger el esfuerzo que está realizando la generación más joven de
la Revolución Cubana contra la derecha burocrática anquilosada en
el poder. Llamamos a crear una red de apoyo a la militancia anti-autoritaria emergente, pues los destinos de Cuba y de su Revolución dependen en estos momentos de nuestra capacidad común de resistencia.
¡Agrupémonos!

mlc.acultura.org.ve

movimientolibertariocubano.entodaspartes.net
Accio cultural anarquista-Catalunya

lunes 9 de noviembre de 2009

CREACIO DE UNA BIBLIOTECA POPULAR LLIBERTARIA‏


hola a totes.des de Vila-seca,

camp de Tarragona.estic mirant de crear una BIBLIOTECA POPULAR LLIBERTARIA, soc una persona per ara ja tinc uns centenars de llibres comprats, publicacions de organitzacions sindicals i anarcosindicalistes.

revistes actuals del moviment anarquista i revistes i periòdics històrics anys 30, exili del anarquisme ibèric dels 50 al 77 i cubà anys 80.

El problema en no tindre un local condicionat per poder organitzar tot el material del guardo a casa, aviat començaré a fer difusió d’un fulletó per animar a mes persones a participar amb el projecte.

ACCIÓ CULTURAL ANARQUISTA

Amenazado espacio anarquista con 35 años de historia


El Centro de Cultura Libertaria de Almada, con 35 años de historia a sus espaldas, bajo amenaza de desalojo.‏ (Almada, Portugal)


El CCL es un ateneo cultural anarquista fundado en 1974 por viejos militantes libertarios que resistieron a la dictadura, ocupando desde entonces el espacio alquilado en el número 121 de la calle Cândido dos Reis,, en Cacilhas. Ha sido un espacio fundamental para el anarquismo en Portugal acogiendo sucesivas generaciones de anarquistas y libertarios. El Centro posee una biblioteca y un archivo únicos en Portugal, con material anarquista editado a lo largo de los últimos cien años, así como una distribuidora de cultura libertaria. Durante su existencia, el Centro acogió varias actividades, tales como debates, pases de video o diversos talleres. Diferentes publicaciones desde aquí fueron editadas, como la Voz Anarquista de los años 70, la Antítesis de los 80, el Boletín de Informaciones Anarquista en los años 90 y el Húmus, más recientemente.
En enero de 2009, interpuesta por parte del propietario del edificio una acción de desalojo contra el Centro. Esta acción fue contestada por vías legales, lo que dio lugar a un juicio que transcurrió entre septiembre y octubre. El día 2 de noviembre, fue emitida la sentencia que resultó en la resolución del contrato de arrendamiento, habiendo dado 20 días al Centro para abandonar las instalaciones.
El Centro va a recurrir de esta decisión. En esta nueva fase es preciso soportar costes en lo que respecta al recurso y a los honorarios del abogado. Hasta a la fecha aún no sabemos exactamente la cuantía necesaria pero, por lo que averiguamos, será necesario reunir unos cuantos centenares de euros.
El contexto que dio origen a este caso no habla sólo sobre el caso del Centro de Cultura Libertária, sino de todos aquellos que se cruzan de brazos con la falta de escrúpulos de los arrendadores y demás especuladores imobiliários. Es importante recordar que, aunque este proceso haya sido iniciado bajo alegaciones de ruido excesivo producido por las personas que frecuentan el Centro, están en causa otros intereses, concretamente la rentabilización del espacio por parte del arrendador, alquilandolo por un precio bastante más elevado del practicado hasta ahora.La desaparición de este Centro significaría la pérdida de un importante espacio de reflexión, debate, lucha y resistencia.
A semejanza de los/las compañeros/as que lucharon para que este espacio existiera, resistiremos una vez más, y NO perderemos el CCL ni a manos de los tribunales, ni de la especulación inmobiliaria, ni por nada.
¡Continuaremos luchando para que este espacio continúe!
Toda la solidaridad y apoyo que puedan dar fuerza a la resistencia del CCL es de la máxima importancia y urgencia.
¡Salud y Anarquia!
Centro de Cultura Libertária
Sábado, 7 de noviembre de 2009
Centro de Cultura Libertária
Web: http://ccl.yoll.net/
Blog: http://culturalibertaria.blogspot.com/
Email: ateneu2000@yahoo.con
Dirección postal: Apartado 40 / 2800-801 Almada (Portugal)
Sede: Calle Cândido del Reyes, 121, 1º Dto - Cacilhas - Almada